Cada entrega fallida, cada ruta poco optimizada y cada devolución mal gestionada tiene un coste. No solo económico, también operativo y medioambiental. Por eso, avanzar hacia una última milla baja en emisiones no consiste únicamente en incorporar vehículos menos contaminantes, sino en revisar cómo se organiza cada envío.
Para muchas empresas, el reto está en reducir CO₂ sin complicar su operativa ni aumentar sus costes logísticos. La clave está en eliminar ineficiencias que ya están generando gasto: segundos intentos de entrega, desplazamientos innecesarios, falta de información al destinatario o poca planificación en momentos de alta demanda.
En este contexto, operadores logísticos como Zeleris ayudan a las empresas a gestionar sus envíos con soluciones que combinan eficiencia, trazabilidad y adaptación a las necesidades reales de cada negocio.
El coste real de una entrega fallida
Una entrega fallida no termina cuando el repartidor no encuentra al destinatario. A partir de ese momento, el envío vuelve a entrar en el circuito logístico: hay que reprogramar la entrega, volver a desplazar recursos, actualizar la información y, en muchos casos, atender consultas del cliente.
Esto implica más kilómetros, más tiempo y más emisiones. También puede afectar a la experiencia del comprador, que espera recibir su pedido de forma clara y sin complicaciones.
Por eso, reducir entregas fallidas es una de las formas más directas de avanzar hacia una logística más sostenible sin disparar costes. No se trata de añadir un proceso nuevo, sino de mejorar uno que ya existe.
¿Qué datos revisar antes de tomar decisiones logísticas?
Antes de aplicar cambios, conviene saber dónde se están generando las principales ineficiencias. No todos los envíos tienen el mismo impacto ni todas las rutas ofrecen las mismas oportunidades de mejora.
Una empresa puede empezar revisando indicadores como:
- Zonas con mayor número de incidencias.
- Franjas horarias con más ausencias del destinatario.
- Porcentaje de entregas que requieren un segundo intento.
- Volumen de paquetes por ruta o zona.
- Tipos de pedido que generan más devoluciones.
- Periodos con picos de actividad, como rebajas, Black Friday o Navidad.
Estos datos permiten tomar decisiones más precisas. Por ejemplo, reforzar determinadas rutas, ofrecer alternativas de recogida en zonas concretas o mejorar la comunicación con el destinatario antes de la entrega.
Más paquetes por parada: una clave para reducir emisiones
Uno de los grandes retos del reparto urbano es evitar desplazamientos dispersos. Cuando cada paquete se entrega en una dirección diferente, la ruta puede volverse menos eficiente, especialmente en ciudades con tráfico, restricciones de acceso o alta densidad de pedidos.
Agrupar las entregas en puntos estratégicos puede ayudar a reducir paradas innecesarias. Aquí entran en juego soluciones como puntos de recogida, lockers o entregas concentradas en ubicaciones concretas.
El objetivo no es sustituir siempre la entrega a domicilio, sino ofrecer alternativas cuando tienen sentido. Si varios paquetes pueden entregarse en un mismo punto, se reducen desplazamientos y se mejora la eficiencia del reparto.
Este enfoque también encaja con una estrategia de transporte nacional más eficiente, en la que la planificación, la cobertura y la trazabilidad permiten adaptar cada envío a las necesidades de la empresa y del cliente final.
La trazabilidad también ayuda a reducir CO₂
La trazabilidad suele asociarse a la seguridad y al control del envío, pero también tiene un papel importante en la reducción de incidencias.
Cuando el destinatario recibe información clara sobre el estado de su paquete, puede organizarse mejor para recibirlo o recogerlo. Esto reduce la incertidumbre y disminuye las posibilidades de que se produzca una entrega fallida.
Además, para la empresa, contar con información actualizada facilita la atención al cliente. Si el equipo sabe dónde está el envío y qué ha ocurrido en cada fase, puede responder con más rapidez y evitar gestiones innecesarias.
En una logística más eficiente, informar bien también es una forma de reducir costes.
Devoluciones: un punto crítico para la sostenibilidad
La última milla no termina siempre con la entrega. En sectores como el e-commerce, las devoluciones forman parte de la experiencia de compra y pueden tener un impacto importante en los costes y en las emisiones.
Una devolución mal gestionada puede generar desplazamientos adicionales, procesos manuales y más consultas al servicio de atención al cliente. En cambio, si el cliente dispone de opciones claras para devolver un pedido, el proceso es más sencillo y previsible.
Por eso, la logística inversa debe formar parte de cualquier estrategia de última milla baja en emisiones. Facilitar devoluciones en puntos de recogida o lockers puede reducir fricciones, mejorar la experiencia postventa y ayudar a ordenar mejor la operativa.
Preguntas frecuentes sobre última milla baja en emisiones
¿Cómo puede una empresa reducir emisiones sin asumir grandes inversiones desde el inicio?
El primer paso es revisar las ineficiencias actuales. Muchas veces, reducir CO₂ no exige transformar toda la operativa, sino disminuir segundos intentos de entrega, mejorar rutas, agrupar envíos y ofrecer más información al destinatario. Estas acciones pueden ayudar a reducir costes al mismo tiempo que reducen desplazamientos innecesarios.
¿Qué relación hay entre trazabilidad y sostenibilidad logística?
La trazabilidad permite anticipar incidencias y mejorar la comunicación con el cliente. Si el destinatario sabe cuándo llegará su paquete o dónde puede recogerlo, es más fácil evitar ausencias, reintentos y gestiones adicionales. Por eso, el seguimiento del envío no solo mejora la experiencia, también contribuye a una operativa más eficiente.
¿Cuándo conviene ofrecer puntos de recogida o lockers en lugar de entrega a domicilio?
Conviene valorarlo en zonas urbanas con alta densidad de pedidos, en envíos pequeños o medianos, en clientes con poca disponibilidad horaria o en campañas con mucho volumen. No se trata de eliminar la entrega a domicilio, sino de ofrecer alternativas que reduzcan incidencias y ayuden a concentrar las entregas.
¿Cómo puede una empresa comunicar una entrega más sostenible sin parecer oportunista?
La comunicación debe centrarse en hechos concretos. En lugar de hablar solo de compromiso medioambiental, es mejor explicar qué medidas se aplican: más opciones de recogida, seguimiento del envío, reducción de intentos fallidos o agrupación de entregas. Cuando el cliente entiende el beneficio, la sostenibilidad se percibe como parte real del servicio.
Zeleris, eficiencia logística para una entrega más responsable
Reducir CO₂ en la última milla no significa asumir más costes sin control. Significa revisar cómo se entregan los paquetes, cómo se informa al cliente y cómo se evitan desplazamientos innecesarios.
En Zeleris trabajamos para que las empresas puedan gestionar sus envíos con soluciones eficientes, trazables y adaptadas a cada necesidad. Porque una logística más responsable no empieza solo con grandes cambios, sino con mejores decisiones en cada entrega.